
Una madre se quejaba porque su hijo estaba armado con un machete y amenazaba de forma agresiva en la carretera, el policía no se la complicó: fingió que reacomodaba una bicicleta y, en un abrir y cerrar de ojos, la usó como «escudo» para neutralizarlo. El hombre mientras era arrestado dijo: Al suave me la aplicaron. Pero lo mejor vino después, el policía cambió la táctica por la empatía. Abrazó a la madre del detenido y la calmó.
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