Durante décadas, los objetos de la vida cotidiana eran una explosión de colores. Pero algo cambió. Un estudio del Science Museum Group que analizó más de 7000 objetos – desde electrodomésticos hasta teléfonos- encontró una tendencia clara: el mundo se está volviendo cada vez más gris.
Los tonos vibrantes de los años 60, 70 y 80 fueron reemplazados por el negro, el plateado y los colores neutros. Lo vemos en los autos, en la ropa, en los celulares, en los edificios y hasta en los espacios donde comemos o trabajamos.
Entre las razones aparecen el avance del diseño minimalista, la estandarización global y el cambio en los materiales: menos plástico colorido, más metal, vidrio y tonos neutros.
La pregunta queda abierta: ¿ganamos elegancia… o perdimos personalidad?
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