Cuando en 2018 el 5G comercial estaba dando sus primeros pasos, China ya hablaba de la siguiente generación. El gigante asiático vio muy pronto que el 6G sería un elemento estratégico y se puso manos a la obra para dominar la conversación antes que sus rivales. Porque esto no se trata de jugar con menos latencia a un juego en la nube o de descargar datos de forma más rápida.
El desarrollo del 6G, con China a la cabeza, es una carrera geopolítica por la soberanía tecnológica y el dominio industrial, no solo por velocidad móvil. Se espera para 2030, y busca integrar inteligencia artificial, redes satelitales y comunicaciones inmersivas (IA, IoT, metaverso) para liderar la infraestructura del futuro, superando los límites del 5G.
Claves del 6G como carrera geopolítica:
Dominio de China: China ve el 6G como una prioridad nacional, incorporándolo en su Plan Quinquenal para liderar la próxima generación de redes. Ya han realizado pruebas de satélites 6G y consolidado tecnologías clave, marcando el ritmo global.
Más allá del móvil: El objetivo principal no es solo navegar más rápido, sino la integración de IA en la red, lo que permitirá ciudades inteligentes, autonomía de vehículos y cirugías a distancia.
Geopolítica y Soberanía: El 6G se considera un elemento estratégico que define quién controla el flujo de datos y la seguridad de las comunicaciones en la próxima década.
Velocidad vs. Capacidad: El 6G promete ser hasta 100 veces más rápido que el 5G (llegando a velocidades de hasta 1 Terabit por segundo en pruebas) y gestionar una cantidad inmensa de dispositivos IoT de forma simultánea.
Próximos pasos: Aunque la tecnología no se desplegará comercialmente hasta aproximadamente 2030, el trabajo actual se centra en el diseño de nuevas estaciones base y la integración espacial-terrestre.
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