La autoridad monetaria sigue optando por la estabilidad en el precio del dinero pese a la agitación económica y política mundial. No modifica sus tasas desde junio del pasado año, pero vigila de cerca la evolución del mercado de divisas ante la apreciación del euro.
Otra vez el 2%. El Banco Central Europeo (BCE) ha convertido ese nivel en su zona de confort para los tipos de interés y no los moverá de esa cota salvo que las perspectivas de crecimiento e inflación de la zona euro cambien de forma significativa.
Así lo expresa la autoridad monetaria, que sigue considerando que se encuentra en una «buena posición» para navegar las numerosas incertidumbres presentes tanto en el panorama geopolítico como en los mercados y la economía. Tras la decisión de hoy de mantener inalteradas sus tasas, el BCE acumula cinco reuniones consecutivas de política monetaria sin cambios en el precio del dinero.
«Nos encontramos en una buena posición, al igual que la inflación. Mantenerla o no dependerá de nuestra convicción de alcanzar el objetivo del 2% a medio plazo», aseguró Christine Lagarde, presidenta del BCE.
La reciente caída de la inflación hasta el 1,7% en enero, por debajo de la meta deseada, no ha hecho flaquear esa convicción entre los banqueros centrales europeos. Según indicó la presidenta, «no podemos condicionar nuestra política a un solo dato de inflación, ya que este fluctuará en los próximos meses».
Sin embargo, si la tendencia se mantiene, el BCE podría tener que considerar nuevos recortes.
La última vez que ajustó los tipos de interés fue en junio del pasado año, al calor de la guerra arancelaria desatada por Donald Trump. Desde entonces, un crecimiento mayor de lo esperado en la zona euro y una inflación que ha rondado el objetivo del 2% han permitido optar por la estabilidad a la institución que preside Lagarde.
«El bajo nivel de desempleo, la solidez de los balances del sector privado, la ejecución gradual del gasto público en defensa e infraestructuras y los efectos favorables de las anteriores bajadas de los tipos de interés están respaldando el crecimiento», indican los miembros del Consejo de Gobierno en su comunicado, reflejando la confianza en la economía de los banqueros centrales pese a las tensiones externas.
Ni siquiera la agitación de comienzos de año ha hecho que le tiemble el pulso a la institución europea, que tiene una presión mínima por tomar decisiones bruscas tras años de batalla para alcanzar la ansiada estabilidad de precios.
El BCE reconoce que «las perspectivas son aún inciertas, debido especialmente a la actual incertidumbre referida a las políticas comerciales globales y a las tensiones geopolíticas», pero por el momento sigue considerando que «los riesgos están fundamentalmente equilibrados» pues, según detalló la presidenta del BCE, «algunas amenazas han remitido mientras que otras se han hecho más presentes».
Sin embargo, la institución ya cuenta con la inestabilidad en el tablero mundial y despliega una estrategia flexible para actuar de forma pertinente ante los anuncios que puedan tener un impacto real en el panorama económico, pero sin adelantarse a ellos para evitar sobrerreacciones.
«Seguiremos un enfoque basado en datos y reunión por reunión para determinar la postura de política monetaria adecuada», indica el Consejo de Gobierno del banco central, que repite el mantra de los últimos años de que «no nos comprometemos con una senda de tipos de interés predeterminada».
Euro fuerte
El riesgo de una apreciación excesiva del euro también parece haberse calmado en los últimos días después de que el tipo de cambio del euro se relajara de la peligrosa cota de los 1,2 dólares hasta situarse por debajo del nivel de los 1,8 billetes verdes, lo que le da algo de aire a la autoridad monetaria.
Lagarde confirmó que el Consejo de Gobierno debatió la situación y aseguró que aunque no tienen un objetivo particular para el tipo de cambio «sí que reconocemos que es importante para el crecimiento y la inflación. Por eso, siempre tenemos un ojo puesto en la evolución del mercado de divisas».
La presidenta del BCE, sin embargo, quitó hierro a la situación al asegurar que la mayor parte de la apreciación «no se ha producido en los últimos días, sino que viene de marzo del año pasado así que está integrada en nuestro escenario base. Desde entonces, el tipo de cambio ha fluctuado dentro de un rango».
Lo que sí parece haberse alejado es la prisa de algunos miembros del órgano de decisión por devolver las subidas de los tipos de interés a la ecuación monetaria en un futuro cercano. Al menos en lo que a los mercados respecta, los futuros sobre los tipos de interés han pasado de descontar un alza del precio del dinero a valorar que se pueda acometer un nuevo movimiento a la baja en algún momento de este año.
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