El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha generado una intensa polémica nacional e internacional tras exhibir públicamente los cuerpos de presuntos delincuentes abatidos en operaciones de la Fuerza Pública. Críticos y sectores de la oposición han calificado esta estrategia de comunicación como una espectacularización de la muerte que vulnera los derechos humanos, mientras que el Ejecutivo defiende su efecto disuasorio.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha desatado una intensa controversia nacional e internacional tras la difusión de videos y fotografías oficiales en los que camina y posa junto a los cadáveres embolsados de personas abatidas en operativos de la Fuerza Pública. Esta nueva y drástica estrategia visual de comunicación —empleada tras operativos recientes en regiones como el Guaviare y La Guajira— marca un quiebre en la comunicación institucional del país y ha dividido profundamente a la opinión pública.
A continuación se detallan las posturas encontradas frente a esta estrategia:
Argumentos de la oposición y defensores de derechos humanos
- Espectacularización y necropolítica: Políticos de la oposición y defensores de derechos humanos califican estas acciones de «espectáculo macabro» e innecesario, argumentando que instrumentaliza los cuerpos y reduce la dignidad humana a una escenografía de guerra.
- Vulneración de marcos éticos e internacionales: Diversos expertos recuerdan que el Derecho Internacional Humanitario prohíbe el uso de los cuerpos de los caídos en combate con fines propagandísticos o de humillación.
- Precedentes históricos: Críticos advierten el peligro de medir el éxito militar únicamente en bajas visibles, trayendo a la memoria colectiva la dolorosa herida histórica de las ejecuciones extrajudiciales (conocidas como «falsos positivos») en Colombia.
Argumentos del Ejecutivo y sus simpatizantes
- Efecto disuasorio contundente: El Gobierno defiende que las imágenes envían un mensaje claro de tolerancia cero frente a la criminalidad, buscando desmoralizar a los grupos armados ilegales.
- Rendición de cuentas y victorias reales: El entorno de De la Espriella argumenta que es necesario mostrar con total transparencia la neutralización de criminales de alto valor —como alias «Tigre» o alias «Bendito Menor»— para recuperar la confianza ciudadana en la seguridad del Estado.
- Cumplimiento de las promesas de campaña: Para sus seguidores, este despliegue de «mano de hierro» cumple directamente con el mandato de contundencia y severidad que el presidente prometió aplicar contra el terrorismo y el narcotráfico.

Quién es Abelardo de la Espriella, el empresario que gobernará Colombia prometiendo «mano de hierro» e inspirado en Bukele y Trump.
Abelardo de la Espriella gobernará el país sudamericano los próximos cuatro años, hasta 2030, tras vencer en las pasadas elecciones del 21 de junio con una cifra récord de casi 13 millones de votos.
En la cita derrotó por estrecho margen al senador de izquierdas, Iván Cepeda, quien aspiraba a continuar la senda progresista de Gustavo Petro.
«¡Gracias, Colombia! Casi 13 millones de colombianos depositaron su confianza en José Manuel Restrepo, en el Tigre y en este gran sueño llamado Patria Milagro», dijo De la Espriella en X poco después de la victoria, citando a su vicepresidente.
«Hoy comienza una nueva etapa para nuestro país, una etapa construida sobre la voluntad libre y democrática de millones de ciudadanos que decidieron creer en una Colombia grande, segura, próspera y llena de oportunidades», añadió.
De la Espriella inicia su mandato tras semanas convulsas en que tanto Cepeda como Petro deslizaron acusaciones de fraude electoral sin presentar pruebas y sin que algún órgano correspondiente en Colombia reportase irregularidades.





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