En un duelo postergado de fechas anteriores, Rayo Vallecano goleó a Real Oviedo por 3 a 0 en Vallecas y se alejó de la zona roja de La Liga.
El pelotón de la zona de abajo de La Liga es verdaderamente riesgoso y Rayo Vallecano se complicó en las últimas fechas. Es por eso que debía ganar el postergado para tomar aire y pudo hacerlo con autoridad frente a Real Oviedo que se hunde y ya esta a nueve puntos de la salvación. Quedan 36 en juego.
Rayo Vallecano goleó a Real Oviedo en Vallecas
Tras un primer tiempo en el que tuvo el control de la pelota, el dueño de casa pegó en el cierre con un remate de Andrei Ratiu que contuvo el arquero Aarón Escandell y que el rebote lo aprovechó Jorge De Frutos. Golpeó en los momentos justos Rayo porque en el amanecer del complemento encontró un penal que cambió por gol el propio De Frutos.
Con la visita totalmente desdibujada, Álvaro García le sacó provecho a otro rebote de Escandell y selló la goleada en Vallecas. Así le sacó seis puntos de ventaja a Mallorca, el último que desciende. En la próxima fecha visitará a Sevilla mientras que Real Oviedo hará lo propio en condición de visitante con Espanyol.
Una noche emocionante con los goles de De Frutos y Álvaro Garcia y emotiva con el primer partido de Trejo post-despedida
El equipo franjirrojo sometió y goleó a un colista que reclamó, con todo su derecho, la victoria en los despachos antes de la disputa del encuentro
Con dos goles psicológicos (a punto de terminar la primera parte y nada más comenzar la segunda) liquidó el Rayo Vallecano el partido de la vergüenza contra el Real Oviedo. El colista volvía por segunda vez a Vallecas para jugar el partido correspondiente de la jornada 23 que se suspendió en su día por la negligencia de la directiva del Rayo Vallecano liderada por su máximo accionista, Raúl Santiago Martín Presa. Un encuentro que nunca tuvo que aplazarse y que el equipo asturiano peleó con más ahínco por conseguir los 3 puntos en los despachos que sobre el terreno de juego.
En eso se diferenciaron los franjirrojos de los carbayones. Los primeros estaban convencidos de que el tren de la permanencia pasaba por la estación quizá por última vez viendo el calendario que se le avecina. Los segundos, hundidos en la clasificación casi desde el inicio del campeonato sólo buscaban dar salida a la rabia que provocó el despropósito de Presa consentido por la Liga. Desde luego a cualquier aficionado rayista que se le pregunte contestaría lo mismo: el partido debió de darse por perdido y haberle costado una grave sanción a sus dirigentes. Pero ni llegó lo uno ni va a llegar lo otro.
Así que tocaba jugar y pisar un césped que parece más de mercadillo que de lujo tal y como nos vendieron en la supuesta compra en los Países Bajos. El tapete está muy lejos de ser una ‘alfombra’ y pese a ello Íñigo Pérez quiso poner en liza a sus ‘jugones’. Volvían a la titularidad futbolistas como Unai López, Ciss o Pedro Díaz formando un triángulo futbolístico más propio de un equipo europeo que de uno que está peleando por la permanencia. Con Luiz Felipe en el centro de la zaga como cuarta novedad, arrancaba un Rayo Vallecano el choque que decidió en dos goles psicológicos al final de la primera parte y al inicio de la segunda pero que mereció ganar mucho antes.
En la segunda peor entrada de la temporada (el honor de la primera le corresponde al Rayo – Atlético de Butarque consecuencia de la nefasta gestión del presidente del club) el Rayo salió mandando y dominando el choque con un Ilias muy activo y participativo que quería hacer su primer gol con la camiseta franjirroja. Pero Aaron, el cancerbero del conjunto asturiano tenía otros planes para él. Sin ser su mejor partido, los rayistas pisaban área una y otra vez ante un Oviedo encerrado que apenas inquietó a Batalla. Pero el ímpetu inicial fue bajando con el paso de los minutos. Los de Vallecas probaban desde la larga distancia en las botas de Lejeune o de Pedro Díaz pero sin acierto.
El soufflé parecía haberse deshecho en nuestras narices hasta que el chef segoviano de apellido frutal puso su receta del éxito. Doblete para liquidar al conjunto de Guillermo Almada que se comió el primero en el minuto 44 de la primera mitad y recibió el segundo en el 49 nada más arrancar la segunda. El postre no iba a tardar en llegar. Lo hizo con la rapidez única que le da a la cocina creativa del Rayo la velocidad de Álvaro García que sentenció con el tercero y definitivo tanto, La fiesta en la grada pudiendo respirar al poner tierra de por medio sobre el descenso se multiplicó con la entrada al terreno de juego del que fuera capitán del Santa Inés durante muchas temporadas y que hace unos días anunciaba su adiós al Rayo Vallecano y al rayismo. Hoy era el primer partido que nos lleva hasta el final de la trayectoria de Óscar Trejo en Vallecas. Su recibimiento estuvo solo a la altura del rayismo. Ese que demostró que está en las buenas y las malas y que peleó junto a los suyos por sumar 3 puntos sobre el césped que sus dirigentes merecieron perder en los despachos.

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