Se convierte en el primer atleta procedente de los deportes de combate en sumarse en el círculo de socios de la marca
Fue en Georgia donde Ilia descubrió por primera vez el universo Richard Mille. Ver el reloj en la muñeca de quienes lo llevaban dejó en él una impresión imborrable y despertó en ‘El Matador’ la ambición de una futura asociación. Richard Mille cultiva colaboraciones fundadas en una afinidad auténtica, y los principios, la disciplina y la personalidad de Ilia encontraron una resonancia inmediata desde su encuentro con el equipo: «Ambos compartimos el deseo de hacer posible lo imposible a través de la disciplina».
La disciplina es, precisamente, lo que le define. Ilia supo transformar una infancia marcada por el desarraigo y por el tránsito entre Alemania, Georgia y España en una fuerza interior que lo condujo a la cima de los deportes de combate: «La disciplina me hace feliz. Es dura. Cuando me despierto por la mañana, me exijo a mí mismo. No hay negociación posible: si tengo que hacer algo, lo hago, cuesta lo que cueste. Mi mentalidad y la persona que soy se construyen en cada gesto de cada día. En cada instante, compito conmigo mismo».
Fuera de la jaula, Ilia lleva el RM 67-02 Automatic Extra-Flat. Ligero y dotado de una audacia mecánica excepcional, este reloj refleja la velocidad, la eficacia y la agresividad perfectamente controlada que Ilia despliega dentro del Octágono y más allá. «Es un reloj de alta gama que no resulta extravagante. Es fino, elegante, misterioso», relata. Con Richard Mille en la muñeca, Ilia Topuria celebra el instante presente, aunque su mirada permanece fija en lo que está por venir: «No espero a que las cosas ocurran: hago que ocurran. La presión es un privilegio, una oportunidad para demostrar que has nacido para aquello que deseas. Todavía tengo más metas por alcanzar, y voy a por ellas».

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