La FDA aprobó Rasonque (daraxonrasib), una nueva pastilla de uso diario desarrollada por Revolution Medicines para tratar el cáncer de páncreas metastásico.Este medicamento representa un hito importante en la oncología, ya que logra duplicar la supervivencia media de los pacientes frente a la quimioterapia tradicional.
Detalles del nuevo tratamiento
- Mayor esperanza de vida: Los ensayos clínicos demostraron que el promedio de supervivencia pasa de 6.7 meses con quimioterapia convencional a 13.2 meses con esta terapia dirigida.
- Mecanismo de acción: Funciona como un inhibidor oral que bloquea de forma específica las proteínas mutadas de la familia RAS/KRAS, las cuales alimentan y aceleran el crecimiento de los tumores pancreáticos.
- Comodidad y perfil de seguridad: Al ser un tratamiento en comprimido diario, facilita la administración para pacientes avanzados que ya recibieron otros tratamientos o no toleran esquemas combinados de quimioterapia pesada.

Otros horizontes en investigación
- Terapias combinadas: Recientes ensayos experimentales que mezclan inmunoterapia y quimioterapia también han reportado reducciones drásticas del tamaño tumoral en pacientes metastásicos.
- Vacunas preventivas: Centros de investigación continúan evaluando vacunas basadas en ARNm (como mKRAS-VAX) para entrenar al sistema inmune contra mutaciones tempranas.
Avances en el nuevo tratamiento contra el cáncer de páncreas: logran reducir el tamaño de los tumores en siete pacientes y eliminar la metástasis en uno

Una combinación experimental de inmunoterapia y quimioterapia ha conseguido resultados especialmente llamativos en pacientes con cáncer de páncreas metastásico. El tratamiento, desarrollado por investigadores de Columbia University y Brown University, logró respuestas parciales en el 64% de los pacientes tratados y controló la enfermedad en el 91%.
El estudio ha sido publicado en la revista Nature Communications e incluyó a 11 adultos recién diagnosticados con adenocarcinoma ductal pancreático metastásico, ninguno de los cuales había recibido tratamiento previamente. Siete pacientes experimentaron una reducción medible de los tumores y seis mantuvieron esa respuesta en evaluaciones posteriores. Otros tres consiguieron estabilizar la enfermedad y solo uno presentó progresión inicial. La mediana de supervivencia libre de progresión fue de 9,7 meses y la supervivencia global alcanzó los 10,1 meses.
Estos resultados adquieren especial relevancia por la dificultad de tratar el cáncer de páncreas avanzado, ya que este tumor se caracteriza por su capacidad para resistir tanto la quimioterapia como las estrategias de inmunoterapia que han transformado el tratamiento de otros tipos de cáncer. En los regímenes convencionales basados en gemcitabina y nab-paclitaxel, las tasas de respuesta suelen situarse alrededor del 23% al 31%. El nuevo tratamiento, aunque todavía experimental, obtuvo una proporción de respuestas considerablemente mayor.
Eliminan la metástasis en un hombre de 59 años
Uno de los casos más destacados fue el de un paciente de 59 años. Después de 12 ciclos de tratamiento, su tumor primario se redujo de 3,2 a 1,5 centímetros y desaparecieron las metástasis hepáticas. De hecho, la respuesta fue tan profunda que pudo someterse posteriormente a una cirugía radical, en cuyos posteriores análisis de la pieza quirúrgica no encontraron células tumorales viables. Casi 18 meses después de la intervención y más de 1.000 días desde el inicio del tratamiento, el paciente continuaba libre de enfermedad sin necesidad de quimioterapia adicional.
Los investigadores también intentaron averiguar por qué algunos pacientes respondían y otros no. Para ello analizaron muestras tumorales obtenidas durante el tratamiento mediante técnicas de secuenciación de ARN y análisis de células individuales. En los pacientes que respondieron se observó un aumento de los linfocitos T CD8+, células del sistema inmunitario capaces de atacar a las células tumorales. También se detectó una mayor presencia de fibroblastos asociados al cáncer que expresan CXCL12, un hallazgo que podría convertirse en el futuro en un biomarcador para identificar a los pacientes con mayores probabilidades de beneficiarse de esta estrategia.
La combinación parece actuar sobre varios frentes. Motixafortide bloquea CXCR4, una molécula relacionada con el microambiente que protege al tumor, mientras que cemiplimab inhibe PD-1 y permite potenciar la respuesta inmunitaria. A estos dos componentes se suman los efectos de la quimioterapia convencional.
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